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jueves, 14 de enero de 2016

DE BALI A LA ISLA DE JAVA

¡Hola a todos de nuevo! No me gusta dejar las cosas a medias, así que voy a intentar terminar el relato de este apasionante viaje y pensar en el siguiente.
Nos despedimos del Norte de Bali y pusimos rumbo al Sur. Aquí es donde se concentra el mayor número de turistas y las mejores playas de toda la isla, estando tan cerca queríamos verlo. Sin embargo, cuando coincidíamos con algún trotamundos que ya había estado allí siempre nos comentaban lo mismo. 
- ¡Está todo tan masificado que no vale la pena ni pasar un día! Afirmaban sin titubear. 
Otros, además, también añadían:
- Recorrerse medio mundo para contemplar ese tipo de turismo es de locos, puedes tenerlo más cerca sin necesidad de dar un salto tan grande. 
 Ya estábamos preparados para lo que nos podíamos encontrar.
Tardamos cuatro horas en llegar. Por el camino nos paramos para ver otras cascadas y despedirnos de uno de los lugares más idílicos que hemos visitado hasta el momento.



 No son tan impresionantes como las anteriores que visitamos pero nos cautivaron igualmente.
También divisamos dos lagos gemelos.


Llegamos a Kuta. ¡Qué diferencia! salían personas de cualquier rincón. La circulación era imposible. Muchas tiendas a ambos lados de la calle. Restaurantes por doquier. Se puede encontrar de todo. Me acordaba de la parte Norte cuando necesité compresas (cosas que pasan) y las que encontré eran de las gordas del año de la polka, super incómodas aunque útiles,claro. Aquí no me hubiese pasado...:)


A mí no me desagradó del todo, también tenía su punto, aunque es cierto que más de uno o dos días no le dedicaría. A no ser que sea eso lo que te apetezca, para gustos.....
Nos asomamos a la playa. Inmensa, llena de gente contemplando el atardecer. Pero muy sucia. Nos contó una lugareña que todo el plástico y las botellas que estaban en la arena las sacaba el mar en la temporada de lluvias. En la seca está todo muy limpio. ¡Qué pena me da todo eso! Si el mar lo arroja a la orilla es porque alguien en cualquier parte del mundo lo ha tirado. De verdad, ¡qué poca conciencia! No me lío con este tema porque me caliento y no termino.....
  Probamos el agua. Templada y gustosa. 
A pesar de todo nos hubiésemos quedado un día más para salir hasta el amanecer, pero había que continuar el viaje. Un avión nos esperaba rumbo a la isla de Java.
Yogyacarta. Ese era nuestro destino. Llegamos al atardecer. Nochevieja. nos alojamos en una Guest House con una familia encantadora, a las afueras. Nos recorrimos varias fruterías para encontrar uvas. Podía ser interesante contarle a nuestros anfitriones nuestra tradición. Las encontramos y las compartimos con todos los habitantes de la casa. Fué un momento muy divertido . Sobre todo porque las uvas tenían el tamaño de bolas de ping pong. Lo de comerse doce no lo terminábamos de ver jeje. Una por cada seis campanadas y ya ibas bien...:)

 El primer día del año los dedicamos a visitar los dos templos más impresionantes del país; Prambanan y Borobudur.
Madrugamos para que nos diera tiempo a visitarlos en el mismo día. Nuestros anfitriones nos habían comentado que podía ser un buen momento ya que era fiesta y habría menos afluencia de público.
Prambanan es un conjunto de más de 200 templos hindúes, declarado patrimonio de la humanidad. Su majestuosidad impresiona, pero más la belleza de sus relieves. Es una de los templos hindús más grandes del mundo.



Menos mal que el primer día del año la gente prefería quedarse en casita con la familia. ¡Qué barbaridad, allí no se cabía! 

 Para acceder al conjunto monumental hay dos puertas: una para los habitantes del país (que pagan un precio simbólico) y otra para los extranjeros donde se multiplica por cinco su precio. Eso sí, te dan una botellita de agua de cortesía (con el calor asfixiante que hace se agradece).
Se pueden visitar casi todos los templos. Ascendiendo por unas empinadas escaleras se encuentran representaciones de diferentes dioses hindúes. Vale la pena asomarse (si no soportas el olor a humanidad y a cerrado piénsatelo). Mucha gente se asoma, casi no tienes espacio para respirar y la ventilación brilla por su ausencia, pero a mi me gusta verlo todo. 


Unos muchachos muy simpáticos que nos pararon al ver que estábamos un poco perdidos nos explicaron que los templos estaban divididos en tres partes: la de los dioses, la de las personas de buen carácter y la de las personas de mal carácter. 
-¡ Pues vamos a ver la de las personas de buen rollito! jeje. Y fuimos a buscarlo.
Alquilamos un tandem por menos de un euro y llegamos a este mágico lugar.
 No sé si porque estaba más alejado o porque interesaba menos, la cosa es que estaba completamente vacío. ¡Guau, para nosotros!. Fantaseamos con lo chulo que sería grabar aquí un videoclip entre tanta historia, cada rincón nos parecía impresionante.

 Si este es el rincón de las personas de buen carácter nos lo quedamos. Aquí sí que pudimos contemplar todo su belleza y todos los detalles que se escondían. Sentíamos como si hubiésemos descubierto un lugar secreto por explorar. Como si no fuese de este mundo. Nos deslumbró.

 Teníamos que despedirnos, nuestro viaje continuaba. Me quedé con las ganas de ver un atardecer aquí. 
A la salida de los templos se encontraban numerosos puestos de artesanía. Nos detuvimos para adquirir algún recuerdo hecho a mano.
Compramos un par de instrumentos de percusión y esta amable señora nos regaló un tercero con una sonrisa de oreja a oreja.

Nuestra siguiente parada fue en Borobudur, el monumento budista más grande del mundo. Es un santuario y lugar de peregrinaje y la atracción más visitada de Indonesia.

Nos cautivó el atardecer con sus luces y sombras.

Se divide en distintos niveles. La historia de Buda está tallada por todo el templo.

Ascendimos hasta la cumbre y una señora nos fue contando el significado de los relieves más importantes.

No me extraña que sea el monumento más visitado del país. ¡ASOMBROSO!

El viaje está llegando a su fin.
El último día lo dedicamos a recorrer la ciudad  de Yogyacarta en moto, sobre todo su calle más famosa: Malioboro.
 Qué fin de fiesta más increíble. El ambiente de esta calle es alucinante. Parece que siempre están de celebración. Músicos, tuc-tucs, vendedores ambulantes, serpientes, buhos, mimos, disfraces.. ¡Cómo me gusta!

Asia en estado puro.

Mercados abarrotados.

Tuc tucs.

Terminamos cogiendo un tuc-tuc y paseando por toda la avenida repleta de una cultura muy diferente a la nuestra. Contentos de haber podido visitar este país y con ganas y proyectos de volver algún día. Quién sabe... De los lugares en los que me quedaría una larga temporada... la vida dirá...


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2 comentarios:

  1. Eres mi aventurera favorita, eres capaz de hacer lo q todos quisiéramos hacer y no hacemos nunca, no cambies.

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  2. Gracias!!! Tu también puedes!!! Puedes con todo!!!! Solo inténtalo!! Millones de besos!!! Y gracias por el comentario

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