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domingo, 23 de junio de 2019

UN VIAJE POR TRANSILVANIA

Viajar a la tierra de Drácula era algo que me apetecía desde hacía tiempo. Tenía en mi cabeza mil historias sobre vampiros, murciélagos clandestinos y mordeduras malévolas. Demasiada información errónea de lo que en realidad es Transilvania: una tierra de gran riqueza cultural , gastronómica y naturaleza, y sí, claro que sí, también vampiros.



No os podéis perder: 

Sighisoara: Una ciudad medieval de leyenda, de calles empedradas, de Historia y cuna del ser más cruel de la región:  Vlad Tepes. Considerada una de las ciudades más hermosas de Rumanía. 


Sólo mirando la fotografía ya empiezas a darte cuenta que estás en otra época, en otro siglo.
Lo más importante es que pasees por sus calles, te envuelvas en su misterioso ambiente y disfrutes de su belleza







Si tienes tiempo te aconsejo que subas a la Torre del Reloj, tiene unas vistas impresionantes de la ciudad, además también es un museo.







Sigue paseando y en su plaza principal, si te atreves, visita la habitación donde nació el famoso Vampiro. ( Es un poco chorrada pero te ríes...)






Despidámonos de esta magnífica ciudad y pongamos rumbo a 

Brasov:
Como si de Hollywood se tratara, Brasov nos saluda con su nombre asomando desde la montaña, lo mismo lo copiaron de aquí o viceversa, quién sabe....


Es una ciudad mucho más señorial que la anterior, parece que no tuvieran nada que ver, es uno de los destinos preferidos de los rumanos, basta con media mañana para visitarla, aunque nosotros dormimos allí. En pleno centro encontré un Hotel donde podías dormir dentro de una especie de tonel de vino gigante. Mejor una foto y lo veis.



 En pleno centro y muy económico. Hotel Urban Village
Esta ciudad hay que pasearla, lo que más nos gustó sus restaurantes y pubs originales. 




No sólo de Pubs vive el hombre, así que no os perdáis la plaza del ayuntamiento



En esta plaza desembocan las arterias principales de la ciudad, calles peatonales eternas y con mucho encanto. 
Podéis comer en Festival´39 o en la cervecería Ciucas.
Todas las tardes, a las 7 y media,  hay un tour donde te cuentan la historia del lugar.
 Otra ciudad que podéis visitar es Sibius, sobre todo para admirar sus casas con ojos, están por toda Transilvania , aunque allí se concentran el mayor número de ellas


Pero dirijamos nuestros pasos hacia el castillo más famoso de toda Rumanía, el Castillo de Bran, o el Castillo de Drácula, una mansión medieval perfectamente conservada situada a unos 25 kilómetros desde Brasov. Está construido encima de una roca a 200 metros de altura.
El día gris, nubes negras acechándonos y mis compañeros de viaje poco a poco se iban transformando...


Uf, este Castillo ya nos tenía un poco sobrecogidos....


Mucha gente, el único sitio que vimos un poco masificado a lo largo de nuestro viaje, pero valió la pena por los buenos ratos que pasamos allí. Entrar merece la pena.




Muchos instrumentos de tortura de la época, la mayoría escalofriantes....




 Las mejores fotos desde fuera.


Si te gusta llevarte un recuerdo aprovecha en esta zona, ya que no hay demasiado en todo el país.


Terminamos nuestra aventura por Transilvania visitando el Castillo de Peles, en Sinaia, espectacular, para mí uno de los más bellos que he visto contando todos mis viajes. MUY RECOMENDABLE por dentro y por fuera.









Ey, esto no ha terminado, nuestra ruta por Transilvania sí, pero no por Rumanía, cambiamos de región, más aventuras... En la próxima entrada os lo cuento. Pasad un buen día.



sábado, 19 de enero de 2019

NORUEGA EN UNA CÁSCARA DE NUEZ

Noruega en una cáscara de nuez (Norway in a nutshell, más fácil de localizar en Google) es una especie de paquete turístico que contiene los billetes de bus, tren y barco que necesitas para ver una de las zonas más bellas del país. Según parece y publicitan incluye el viaje en tren más bello del mundo. 
Es la excursión más famosa de Noruega y una de las más completas en cuanto a vistas y belleza natural se refiere.







Te levantas muy muy temprano, cara de sueño y de ilusión a la vez, mochila con agua y bocadillo, clima fresco, pero  no llueve, es un milagro en este país. 
Primera parada: la estación de tren de Bergen a esperar nuestro tren con destino a Myrdal. 
Sentaos a la derecha en el sentido de la marcha. En ambos lados estarás bien, pero en esta parte, en mi opinión, hay más paisajes inolvidables.


A pesar del sueño y de los días de viaje que ya llevábamos encima no podíamos dormirnos, el espectáculo visual que se presentaba a través de los cristales  no te dejaba cerrar la boca del asombro.


Las fotos no hacen justicia, si las veis bonitas multiplicadlo por 100.
 Casi dos horas de lo que creíamos era un derroche de escenas irrepetibles. Pensábamos que éstos eran los paisajes más bellos del país, pero no, tan sólo se trataba del principio de la aventura.




Montañas, cascadas, lagos de ensueño...






El tiempo fue pasando y sin a penas darnos cuenta llegamos a Myrdal, a esperar nuestro segundo tren con destino a Flam. Y como quien ha disfrutado de los primeros fuegos artificiales, esperamos ansiosas nuestra traca final, lo que se conoce como uno de los viajes en tren más espectaculares del mundo.









Tras esta experiencia visual,  paisajes sólo imaginados en películas poéticas, por decirlo de alguna manera, llegamos a Flam. Un pueblecito con muy pocos habitantes, aunque acostumbrados a la visita de los curiosos por el mundo.
Un par de tiendas, un museo del ferrocarril y vistas y más vistas. Aquí teníamos una hora libre, aprovechad para ir al baño, comed algo y respirad el aire puro de las montañas.


Esta excursión tiene varias modalidades, la más común es continuar  en ferry por los fiordos, sin embargo yo preferí coger la lancha, enfundarnos el  traje seco (si te metes en el agua con él no te mojas jeje) y seguir la aventura palpando lo más cerca posible la sensación de estar en medio de los fiordos.





Buah, aún sonrío al recordar la experiencia... 







Volvería mil veces a vivir este momento.... El mundo es bellísimo, tenemos que cuidarlo. Qué tristeza que todo  desaparezca algún día y las generaciones venideras no puedan conocerlo...



Poco a poco nos fuimos acercando a un pueblo Vikingo para desde allí descender por una de las carreteras más empinadas del mundo.


En este pueblo podéis hacer kayak, nosotras nos quedamos sin plaza, que no os pase, pero mirándolo por el lado bueno es una excusa para volver....Quién sabe.

El descenso fue desde Gudvangen hasta Voss. No tengo fotos, pero las curvas  eran claustrofóbicas, sentaros delante. Muchos buses tiene los cristales tintados y no se aprecia bien el recorrido que no tiene desperdicio. Bueno, si os mareáis tomaros antes algo o id preparados...


Cómo valoro haber compartido esta experiencia con dos grandes amigas, Noruega ya va asociada a vuestros nombres.