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viernes, 21 de abril de 2017

EL MONT SAINT MICHEL: FRANCIA

El Mont Saint Michel es uno de los lugares más espectaculares de Francia. Es conocido como "La Maravilla". Situado entre la frontera de la región de Bretaña y Normandía. Víctor Hugo dijo de él que era para Francia lo que las Pirámides para Egipto. Un espectáculo sin igual rodeado de enigmas y misterios que aún, hoy en día, conserva su halo de magia y espiritualidad.



Cuenta la leyenda que todo comenzó con un sueño, recurrente y obsesivo del Arzobispo de Avranches en  donde el Arcángel San Miguel se le aparecía y le mandaba construir una Iglesia en ese lugar dedicada a él. A raíz de su construcción se convirtió en sitio de peregrinación durante siglos.


La arquitectura es tan poderosa como la naturaleza que la rodea, ya que hay dos grandes mareas que hacen casi impenetrable el acceso a esta Abadía. 


Hoy en día una gran carretera, a modo de puente, llega  hasta la entrada principal, pero es casi el único modo de poder acceder.
Con la marea baja se pueden hacer algunos circuitos organizados por los alrededores. No hacedlo por vuestra cuenta, ya que existen varias zonas con arenas movedizas y además la marea es muy traicionera porque, como cuenta  la leyenda, sube a la velocidad de cien caballos galopando.


Lo más cómodo es ir en coche y aparcar en los parkings habilitados a las afueras (a dos km y medio más o menos) y montarte en los autobuses gratuitos que te dejan a unos 400 metros de distancia. También puedes ir a pie desde el parking o pillarte una especie de coche de caballo al estilo medieval.


 Acceder al pueblecito es gratuito. Está repleto de restaurantes y tiendas de recuerdos, todo perfectamente conservado y rehabilitado.




Donde hay que pagar es en la entrada a la Abadía (10 euros). El camino para alcanzarla está repleto de escaleras, cuestas y bonitos paisajes.








A cada paso que das más se apodera de ti ese halo misterioso del que hablaba al comienzo. Subes y subes... pero  tus pensamientos... bajan y bajan. Sólo deseas averiguar qué esconde esa Abadía...


Después de hacer cola consigues entrar...






Siglo y Siglos de historia encerrados tras las piedras avejentadas, pero firmes de esta ingeniería de la arquitectura.






El descenso no es menos impresionante.






Cada rincón es poético...





Además, si vas en primavera, súmale el color y el aroma de las flores.


Verdaderamente un sitio que no deja indiferente a nadie...
Tras la contemplación vuelve al bullicio de sus calles empedradas...




Es aquí cuando comentas a las grandes personas con las que has podido disfrutar de este momento:
- Tengo que volver con mi hermana.. o con todas las personas que deseas que no se lo pierdan... Porque no hay nada como compartir..
Sí, es un sitio para volver.


 Gracias como siempre a las personas que me acompañan en estas aventuras, sin vosotros no sería ni de lejos lo mismo.


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Como siempre muchas gracias.😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊😊

miércoles, 29 de marzo de 2017

UN PASEO POR LA SELVA NEGRA. ALEMANIA.

Es curioso, cuando un rayo primaveral cae sobre mi ciudad💥💥💥💥, cierro los ojos y me teletransporto a otro lugar. Saboreo lo vivido y pienso en nuevas aventuras.😉😉 La primavera es lo que tiene... Saca a flote todo, te renueva.🌹🌹🌷🌷🌳🌲🌹


Este verano estuve en La Selva Negra (poco tiempo la verdad) pero me hice una idea de lo bonita que es esta parte del mundo.
 hasta Friburgo (Alemania) llamada también " La puerta de la Selva Negra".🌲🌲🌲🌲🌲🌲🌲🌲🌲
Llegamos temprano, hicimos el check in y rápidamente nos dirigimos a uno de los lagos más famosos de la zona, El lago Titisee. 🏊🏊🏊🏊🚣🚣🚣
Es una especie de àrea de recreo para los lugareños, hasta tiene una noria y todo, quizás un poco adaptado a la modernidad para mi gusto, aunque eso no quita que sea un paraje fantástico.





Numerosas embarcaciones de todo tipo reposan sobre sus aguas.🚢🚢🚤🚤🚣🚣 Hay comercios, restaurantes y servicios varios para que no eches de menos nada.


Puedes refrescarte si quieres y darte una vuelta en barco para ver la zona.. Muy bonito aunque yo me lo imaginaba de otra manera, más salvaje, menos masificado, más natural... 
Cogimos el coche y no tuvimos que recorrer muchos kilómetros para encontrar otro lago completamente virgen... El lago Schluchsee, con apenas un embarcadero y un par de mesas hechas con troncos de árbol donde nos hicimos un picnic y disfrutamos plenamente de la naturaleza en estado puro.


Como no había casi nadie estuvimos haciendo el ganso un buen rato, recorriendo senderos, cantando, bailando, sintiéndonos libres...






Os recomiendo que visiteis los rincones menos poblados también, son una pasada. Regresamos a Friburgo anocheciendo, disfrutamos de sus terrazas al aire libre, una ciudad muy ambientada y juvenil y caímos en la cama reventadas, como cuando éramos niñas...😶😶😶

El día siguiente amaneció lluvioso☔☔☔ y con mucho viento🌁🌁🌁 pero eso no nos podía parar, teníamos previsto ir a Triberg y eso es lo que hicimos sin dudarlo.
Lo primero fue descubrir la cascada (En muchas páginas de internet informan que las cascadas de Triberg son las más grandes de la Selva de Negra, pero no es cierto, son las más conocidas pero no las más altas)👀👀😉

 Tienes que acceder por un sendero fácilmente transitable y está todo muy bien indicado al llegar al pueblo. Hay que pagar para entrar en la zona.


 A mis compañeras de viaje les gustó mucho esta visita. Llevad calzado adecuado ya que hay zonas que resbalan un poco.





Otro de los atractivos que tiene este pueblo son sus relojes de cuco, ver las tiendas repletos de ellos es bastante llamativo.





 Por cierto muy cerquita de la zona se encuentra el reloj de cuco más grande del mundo, te cobran dos euros por hacer la fotito, pero bueno, al final te llevas el recuerdo de haber estado allí...😀


La siguiente parada fue en el pueblo de Schiltach, famoso por sus casas y sus calles empedradas además de ser un sitio idóneo para saborear el  pastel de la selva negra.😋😋😋 A mi no me gusta mucho el dulce por lo que no puedo tener una opinión muy objetiva del sabor, pero a mis compañeras sí les gustó mucho..


El pueblo se ve en un momentín, pero bien merece una parada..











 Volvimos a Friburgo y nos dio tiempo para dar una vuelta por la ciudad.







 Como podéis comprobar es de cuento... Nada de una ciudad de paso.😲😲
 Por la mañana en dirección a Baden Baden visitamos Gengenbach, el pueblo donde se rodó la película "Charlie y la fábrica de Chocolate".🍫🍫🍫🍫 Para nuestra sorpresa no encontramos ni una sóla chocolatería aunque el pueblo es precioso.💁💁
Su ayuntamiento recuerda un calendario de adviento, de hecho nos contaron que desde el 1 de diciembre hasta la noche de Navidad se va encendiendo una ventana por día.⛄⛄⛄


 La verdad es que tiene rincones preciosos, a pesar de haber visto mucha arquitectura de este tipo a esta altura del viaje...










En fin, como todo lo bueno, tiene que haber un momento donde poner un punto y seguido para crear otros recuerdos diferentes😢😢 y ya estábamos muy cerca del final, aunque habíamos planeado hacerlo a lo grande, en Baden Baden y su famoso balneario.😃😃😃😃


Tres horas por unos quince euros (cuidado con pasarse un sólo minuto que lo cobran, puntualidad alemana😊😊) 
Gracias a mis amigas por compartir mis locuras y seguirme cuando planeo algo, sois las mejores, un brindi por vosotras.


No dejéis de divertiros, cada momento cuenta.😂😂😂

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