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domingo, 13 de diciembre de 2015

LA MAGIA DE EDIMBURGO EN NAVIDAD

Como ya dije en una entrada anterior, la Navidad es una de mis fechas preferidas y viajar para ver una de las capitales más bellas de Europa, en estas fechas, hace que incremente aún más la pasión que siento por conocer nuevos rincones del mundo. Este viaje lo he compartido con grandes amigos. Lo busqué con tres meses de antelación y nos ha salido en total por 230 euros por persona, cinco días incluyendo vuelos y hotel, cerca del centro, con desayuno. 
Hemos viajado ocho personas y ha sido una experiencia en su conjunto muy gratificante y enriquecedora, nada como llevarse bien y tener un cariño especial con las personas que compartes estos momentos para que la sensación que se queda en tu memoria sea más gustosa si cabe.



Llegamos a Edimburgo el jueves por la noche y al atravesar la puerta del aeropuerto y adentrarnos de lleno en Escocia la sensación no podía ser más mágica, ya que estaba nevando. Grandes copos caían a diestro y a siniestro. Uno de mis compañeros de viaje era la primera vez que veía nevar, por lo que nos contagió a todos la ilusión que estaba experimentando.


Llegamos al centro y buscamos un lugar para comer algo y resguardarnos del frío. Sin saberlo, fuimos a encontrarnos con uno de los bares más emblemáticos de la ciudad. La Taberna de Deacon Brodie.


En esta ciudad le ponen nombre a los establecimientos según las historias que han sucedido en el lugar. Concretamente Deacon Brodie era un carpintero muy respetado por todo los habitantes de Edimburgo. Por la noche, este astuto carpintero sacaba su lado más oscuro. Aprovechando que él era el que fabricaba las puertas de la mayoría de los lugareños, hacía copia de las llaves  para robar a sus habitantes.Consiguieron atraparlo y llevarlo a la horca. Esta Taberna lleva su nombre porque fue allí donde vivió. Hay muchas historias muy interesantes y misteriosas en Edimburgo, investigar sobre ellas es todo un descubrimiento.




Antes de descansar fuimos a visitar su mercadillo de Navidad, colores y sabores rodean este delicioso mercadillo.  Está coronado por una noria y muchas casetas navideñas que alegran notoriamente la fría noche escocesa.






A la mañana siguiente teníamos programado una visita guiada por toda la ciudad. Después de buscar comentarios en internet de cuál sería la más idónea en nuestro idioma, me incliné por un tour gratis que funciona bastante bien en diferentes partes de Europa. La empresa se llama Sanderman, muy fácil de localizar por la web. Al final del tour eres tú el que pones el precio. El muchacho que nos guió fue una gran comunicador.Todo resultó muy ameno e interesante, nos tenía a todos muy atentos, nos acercó a esta ciudad en una caminata de tres horas donde incluso el sol se asomó a escuchar, todo un lujo.




Edimburgo es pequeña, casi todo lo interesante se encuentra situado en la Old y en la New Town. A pesar de su tamaño, el ambiente es tan encantador que consigue que su personalidad sea lo suficientemente interesante para que no caigas ni un solo momento en el aburrimiento. 
Hay varios sitios que no te puedes perder:
Tienes que descubrir el único sitio de la ciudad donde puedes escupir sin que te multen.


Pasear por sus cementerios y localizar los misterios que guardan,





Averiguar quién es Maggi Dickson y su sorprendente historia,



dónde se tomó su casi último trago


Localizar al pequeño Bobby


y sucumbir ante su tierno relato. Y como no, nuestro mago más popular :Harry Potter y su creación.

colegio en el que se inspiró la escritora. Aquí nació Hogwarts

Estas y muchas más historias de desvelan en esta excursión que te abre las puertas para admirar más, si cabe, a esta mágica ciudad.


Al llegar al mediodía decidimos probar su plato más famoso: el Haggis


que es una mezcla de morcilla guisada con una base de puré de patatas bañado en salsa de whisky. A mí no me gustó demasiado, pero a algunos de mis compañeros sí, mejor que cada uno pruebe para opinar.

En lo que sí coincidimos fue en el whisky caliente con miel que servían como la bebida más típica de Navidad.




Hay que tener cuidado con él porque con el frío que hace entra muy rápido, se bebe sin pensar, además es muy gustoso. 
Para cenar nos adentramos en un lugar muy frecuentado por los edimburgueses que es un banco convertido en bar, The Standing Order,




con precios muy asequibles para lo caro que es todo en esta ciudad. Además de ser un rincón muy acogedor es muy recomendable si vais con un presupuesto ajustado.



Eso sí, hay que pedir en  la barra y está muy lleno siempre, aunque por suerte suele haber españoles por los alrededores que ayudan en todo momento. 
Concluimos el día en un Pub que nos recomendó el guía para tomarnos algo escuchando música en directo. Era bastante agradable. Nos llevamos una sorpresa cuando le preguntamos a los músicos de dónde eran y resultó que venían de Triana.Casi ná.
 Hay muchos emigrantes españoles en Edimburgo, allí nos cuentan que se les acoge muy bien, de hecho los lugareños los llaman The News Scotts. Se sienten como en casa. Qué bien que en estos tiempos que corren en este país tengan esta acertada consideración.

La mañana siguiente amaneció con un viento muy traicionero, lluvia y mucho frío. Estando en casa nos hubiésemos pensado dos veces "lo de salir a la calle" pero estando de viaje no se nos pasa ni por la imaginación. Nos vestimos con toda la ropa que traíamos y a recorrer la ciudad de nuevo.



A las nueve de la noche teníamos contratada la excursión de los fantasmas. Edimburgo es famosa por fenómenos paranormales, al parecer se han detectado más casos de apariciones  que en cualquier otro lugar del mundo. Hasta que nuestra cita llegara teníamos mucho que ver. 
Nos encontramos todos en el mercado de Navidad y pasamos uno de los momentos más divertidos del viaje.




Con mucha ilusión de que nada nos estropeara nuestras ganas  de disfrutar nos recorrimos el Mercadillo y todos sus rincones.


La pista de hielo bordeando el río.



Los diferentes puestos con sus adornos artesanales.


Las curiosidades que nos íbamos encontrando. 



En definitiva muchos buenos momentos. Terminamos cantando villancicos de nuestra tierra. Nadie nos mandó a callar, de hecho algunos viandantes nos iban marcando el compás.  
El día culminó con el excursión de los fantasmas y más historias increíbles para terminar de enamorarnos de esta fantástica ciudad. Recorrer el cementerio de noche y que te cuenten los misterios que esconden es una experiencia increíble.No os podéis perder esta experiencia. Un dato para que vayáis abriendo boca: investigad sobre los ladrones de tumbas más conocidos de Edimburgo. Se ha hecho una película sobre ellos.
Nuestro viaje estaba llegando a su fín, pero no podíamos irnos de Escocia sin visitar su monumento más transitado, su Castillo. El último día lo reservamos a él y a una de las calles que más nos gustó: Victoria Secret.

Calle de casitas de colores que también inspiró a Harry Potter y su famoso Callejón Diagon.


El castillo nos pareció magnífico, hay que visitarlo, no tiene desperdicio. Para recorrerlo se necesita como mínimo dos horas, aunque nosotros le dedicamos toda la mañana. Merece mucho la pena. Recomiendo hacerlo con guía. Nosotros lo hicimos por nuestra cuenta pero nos quedamos con la sensación  de que había muchas historias que contar que nos hubiese encantado conocer.


Llegamos después a tiempo para ver la calle iluminada en Navidad, la verdad es que me recordaba mucho a la portada de nuestras ferias, pero nos encantó. Los escoceses la atravesaban entonando sus villancicos típicos. Nos envolvimos en el ambiente. Otro momento mágico e irrepetible.


Y vivirlo con gente tan especial para mí duplica con creces la sensación de felicidad.




Nuestro final del viaje fue en la noria, divisando toda esta espléndida ciudad y por supuesto volviendo a degustar nuestro último trago de vino caliente por el momento.



Supongo que eso nos dio la valentía para subirnos a este último lugar. A lo mejor en circunstancias normales no lo hubiésemos hecho, pero qué queréis que os diga, si no lo hacemos ahora... 


Que nos quiten lo bailao!!!
Gracias compañeros de viaje!!! Espero nos veamos en la próxima

YA ESTOY SOÑANDO CON EL PRÓXIMO


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domingo, 29 de noviembre de 2015

Berlín y sus mercadillos de Navidad

Cada vez están más cerca las vacaciones de Navidad, son unas fiestas que me gustan mucho, a pesar de echar de menos a personas muy importantes para mí. Aún así, cada año las suelo acoger con bastante ilusión, sobre todo la pre-navidad. Los días primeros de diciembre, en los que las ciudades se adornan con sus mejores galas y  en los hogares  se empieza a sacar la decoración arrinconada del año anterior,  son los que mas disfruto. Se habla de promesas y de reencuentros, nuevos proyectos que quizás no se lleven a cabo, llamadas a personas que están en nuestra memoria pero no en el día a día, deseos y momentos felices y amargos con la familia... Estos días son  muy entrañables, superando muchas veces los más señalados, al menos en mi caso. Algunos adultos, a pesar de las diferentes circunstancias de la vida , siguen creyendo en la magia de la Navidad, y yo soy una de ellas. Espero seguir conservando la ilusión.
Fuimos en un fin de semana de diciembre a Berlín por lo que disponíamos a penas de dos días, pero bastó para hacernos una idea de cómo preparan la Navidad en centro Europa.

Nada más llegar nos dirigimos a un mercadillo de artesanías que nos habían recomendado en el Bed and Breakfast, a degustar el típico vino caliente con su perrito a juego,

es muy especiado, tened cuidado si vuestro estómago es delicado. Calentar, calienta. Con las bajas temperaturas se agradece.

                                         
La verdad es que la ciudad está llena de colores y de rincones donde disfrutar de estas fechas. 
Hay que subirse a la noria y contemplar desde las alturas los diferentes puntos estratégicos  donde se localizan los distintos mercadillos.

Los mercadillos están formados en su mayoría por casetas de madera muy bien decoradas donde se venden  principalmente productos artesanales, tanto textiles, complementos navideños y por supuesto donde se degusta la gastronomía local.
Es divertido fundirse entre la muchedumbre y sentir que estás formando parte de esta cultura. Por cierto, hay más de cincuenta, por lo que es muy difícil  recorrerlos todos.
Si no disponéis de mucho tiempo y solo queréis visitar unos pocos , sin duda el que no me perdería sería el de Gendarmenmarkt, es el clásico mercado navideño pero que incorpora unos alicientes muy apetecibles de disfrutar. En él puedes encontrar malabaristas, acróbatas, música en directo de Jazz y Gospel además de delicias culinarias de los mejores chefs.
El segundo que elegiría sería el de Alexanderplatz una plaza al lado de la torre de la televisión. Con típicas casitas de madera y muy buen ambiente para pasear.
Para los amantes de los productos ecológicos, como es mi caso, también existe un lugar en Berlín dedicado a la Navidad donde Papa Noel es de color verde.
Allí te puedes encontrar los productos más naturales mezclados con varias asociaciones medioambientales. Está ubicado en Sophienstrasse y es una alternativa diferente a las anteriores.
Otro mercado que se debe mencionar es el del Palacio de Charlottemburg, mezclas visita cultural con la Navidad, repleto de gente a cualquier hora pero no te arrepentirás si lo visitas.
Por último, mencionar el gran motivo de este viaje que no fue otro que ir a ver a un amigo que estaba formando parte del Circo del Sol. Entre la mezcla de Navidad de la mañana y la experiencia nocturna en el Circo, dudo que pueda olvidar estos gratos recuerdos de hace ya cuatro años. En otra ocasión, si se puede, visitaré la ciudad, eso sí, que no sea Navidad.


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miércoles, 11 de noviembre de 2015

Las alamedas de Granada



Es otoño, fin de semana y me encuentro en Granada, hace un sol resplandeciente y tengo ganas de viajar y de sentirme viva aunque sea por unos segundos, pero no siempre se puede. Aun así me monto en el coche con la ilusión de ver el mar y respirar su fragancia que tanto me oxigena y nutre. Sin embargo a unos veinte Km de la ciudad, de camino a Alhama de Granada por la carretera nacional aparecen ante mí las Alamedas que dan entrada y salida a   Granada. Hay un camino y puedo aparcar.   
¡Qué bonito es el otoño en Granada!

Desciendo del coche y una alfombra de hojas doradas y  anaranjadas se posan ante mí. De hecho no hay ni un solo hueco que no esté decorado por alguna de ellas. No hay nadie pero es grandioso. El viento suena abrumador, tranquilo pero seguro de si mismo y envuelve cada uno de los troncos que allí se encuentran, haciéndoles sacudir las hojas que caen al vacío como si estuvieran bailando.
El sonido que desprende el crujir de las hojas al ser pisadas hace llenar cualquier vacío y entonces empiezas a divertirte corriendo, saltando, arrastrando y tirando las hojas lo más lejos que puedes...
Esto también es Granada...... Una experiencia increíble. Probadlo.


Sintra, Ciudad de cuento

Cómo emociona dejar escapar tu imaginación y sumergirte en un mundo de castillos y sueños, donde todo es posible. Hay que disfrutar de paisajes tan increíbles como los que se encuentran en Sintra. 



Nos escapamos en coche al país vecino, Portugal, para seguir disfrutándolo y fuimos a dar con esta ciudad mágica que nos hacía ser partícipe de un cuento, un cuento real, donde los protagonistas éramos nosotros. 
Vuelve a utilizar la creatividad que tenías de niño, enmascárate en un personaje inventado y vive esta ciudad. Juega y disfruta.
Para empezar visita la Quinta da Regadeira.



 Parece construida por alguien que no quería perder su ilusión y entusiasmo. Llena de escondites, pasadizos, pozos accesibles, amplia vegetación: cualquier sitio es ideal para un book fotográfico.

No os arrepentiréis de la visita, sobre todo si vais acompañados de niños o conserváis vuestro espíritu infantil.




El pozo iniciático fue lo que más me gustó; es de origen masónico y al parecer sus nueve niveles están relacionados con los nueve círculos del infierno o del paraíso. En el fondo se encuentra una cruz masónica que según la leyenda te purifica. El musgo se impregna en sus paredes y gotas de agua descienden sobre él. 



Cuando alcances  el fondo sigue el camino marcado, te conducirá a una especie de cascada, escondida y secreta. Te sorprenderá.




El palacio y el parque Da Pena parecen sacados de una película de Disney. El parque tardas bastante en verlo al completo: es muy extenso pero con rincones que no dejan indiferente a nadie.








El palacio de los Patos, donde viven muchos de ellos, parece la corona de este hermoso lugar. Los cisnes también anidan allí.


Puedes alimentar a los animales teniendo cuidado pues a veces los cisnes son traicioneros.


A primera hora de la mañana es el mejor momento para contemplarlo, sobre todo si vas en verano, ya que suele haber gran afluencia de público y el calor también puede impedir una visita cómoda.

No muy lejos de allí, ascendiendo por una carretera, se encuentra el Palacio da Pena: es majestuoso y todas sus estancias se encuentran originalmente amuebladas 



Recomiendo empezar la visita en el palacio para después bajar hacia el parque, quizás así evites algo de colas.




Hazte fotos, sobre todo en los exteriores; cualquier rincón puede ser un buen lugar para inmortalizar


Un tercer palacio, aunque en ruinas, es el Palacio de los Moros, 


desde donde se tiene una gran vista del Palacio da Pena. Este último palacio de la ruta que propongo fue el que menos me gustó; imagino que fue por visitarlo en tercer lugar. Los dos primeros me impresionaron mucho.


Después del abrasante sol y de la gran caminata que nos dimos, lo mejor fué descender hasta la ciudad y disfrutar de una buena comida portuguesa, evitando, en la medida de lo posible, los sitios más turísticos. Una buena idea fue preguntar a los lugareños en vez de dejarnos guiar por las bonitas terrazas.


Hasta aquí la entrada de hoy, espero os haya gustado y os apetezca daros un salto al país vecino. Yo lo volvería a hacer.


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