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domingo, 29 de noviembre de 2015

Berlín y sus mercadillos de Navidad

Cada vez están más cerca las vacaciones de Navidad, son unas fiestas que me gustan mucho, a pesar de echar de menos a personas muy importantes para mí. Aún así, cada año las suelo acoger con bastante ilusión, sobre todo la pre-navidad. Los días primeros de diciembre, en los que las ciudades se adornan con sus mejores galas y  en los hogares  se empieza a sacar la decoración arrinconada del año anterior,  son los que mas disfruto. Se habla de promesas y de reencuentros, nuevos proyectos que quizás no se lleven a cabo, llamadas a personas que están en nuestra memoria pero no en el día a día, deseos y momentos felices y amargos con la familia... Estos días son  muy entrañables, superando muchas veces los más señalados, al menos en mi caso. Algunos adultos, a pesar de las diferentes circunstancias de la vida , siguen creyendo en la magia de la Navidad, y yo soy una de ellas. Espero seguir conservando la ilusión.
Fuimos en un fin de semana de diciembre a Berlín por lo que disponíamos a penas de dos días, pero bastó para hacernos una idea de cómo preparan la Navidad en centro Europa.


Nada más llegar nos dirigimos a un mercadillo de artesanías que nos habían recomendado en el Bed and Breakfast, a degustar el típico vino caliente con su perrito a juego,

es muy especiado, tened cuidado si vuestro estómago es delicado. Calentar, calienta. Con las bajas temperaturas se agradece.

                                         
La verdad es que la ciudad está llena de colores y de rincones donde disfrutar de estas fechas. 
Hay que subirse a la noria y contemplar desde las alturas los diferentes puntos estratégicos  donde se localizan los distintos mercadillos.

Los mercadillos están formados en su mayoría por casetas de madera muy bien decoradas donde se venden  principalmente productos artesanales, tanto textiles, complementos navideños y por supuesto donde se degusta la gastronomía local.
Es divertido fundirse entre la muchedumbre y sentir que estás formando parte de esta cultura. Por cierto, hay más de cincuenta, por lo que es muy difícil  recorrerlos todos.


Si no disponéis de mucho tiempo y solo queréis visitar unos pocos , sin duda el que no me perdería sería el de Gendarmenmarkt, es el clásico mercado navideño pero que incorpora unos alicientes muy apetecibles de disfrutar. En él puedes encontrar malabaristas, acróbatas, música en directo de Jazz y Gospel además de delicias culinarias de los mejores chefs.



El segundo que elegiría sería el de Alexanderplatz una plaza al lado de la torre de la televisión. Con típicas casitas de madera y muy buen ambiente para pasear.

Para los amantes de los productos ecológicos, como es mi caso, también existe un lugar en Berlín dedicado a la Navidad donde Papa Noel es de color verde.


Allí te puedes encontrar los productos más naturales mezclados con varias asociaciones medioambientales. Está ubicado en Sophienstrasse y es una alternativa diferente a las anteriores.
Otro mercado que se debe mencionar es el del Palacio de Charlottemburg, mezclas visita cultural con la Navidad, repleto de gente a cualquier hora pero no te arrepentirás si lo visitas.


Por último, mencionar el gran motivo de este viaje que no fue otro que ir a ver a un amigo que estaba formando parte del Circo del Sol. Entre la mezcla de Navidad de la mañana y la experiencia nocturna en el Circo, dudo que pueda olvidar estos gratos recuerdos. En otra ocasión, si se puede, visitaré la ciudad, eso sí, que no sea Navidad.











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