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lunes, 25 de julio de 2016

LAS CINQUE TERRE, QUÉ VER.

Qué placer ha sido viajar en buena compañía por alguno de los lugares más idílicos de la Toscana italiana. 
Hoy voy a hablaros de las Cinque Terre. Cinco pueblos costeros en la provincia de La Spezia, bañados por el mar de Liguria.


Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1997.
Para poder visitarlos lo mejor es utilizar como vía de transporte el tren, que une de forma muy cómoda y rápida los cinco municipios. Los horarios son muy exactos por lo que no pierdes el tiempo.


Si vas a estar más de un día, es recomendable hacerse con la Cinque Terre Card (tarjeta con la que puedes utilizar todos los trenes, autobuses y acceder a los senderos sin límite de uso). Nosotras cogimos una por dos días por un precio de 29 euros. Quedó perfectamente amortizada.
Para alojarte de forma económica es mejor hacerlo en La Spezia y lo más cerca de la estación de tren. En ningún momento se hace pesado ni sientes que estás lejos, ya que accedes en menos de diez minutos a las zonas más emblemáticas. 


Monterosso al Mare, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore son los nombres de estos encantadores pueblecitos situados entre el mar y la montaña. ¿Qué puedes esperar de ellos? Atentos, no tienen desperdicio. 

MONTEROSSO A MARE:

El más grande de todos y por lo que pudimos comprobar el más barato también. Posee la playa más extensa de los cinco y se accede a ella de forma gratuita. (En Italia las playas suelen ser de pago)


Si sigues el paseo marítimo en dirección contraria al tren podrás visualizar la estatua de Il Gigante. darse un baño bajo su presencia es una sensación sobrecogedora.


A lo largo del paseo se encuentran numerosos restaurantes a pie de playa donde poder degustar una cena mientras contemplas el ocaso del sol.


No te quedes solo en la playa,  atraviesa el túnel situado debajo del tren y dirígete a su centro histórico, no te defraudará.

VERNAZZA:

La verdad es que no sabríamos decir cuál de los pueblos es el más hermoso, aunque Vernazza nos deslumbró gratamente en todos los sentidos. Pueblo que conserva sus raíces marineras, colorista, vital y que derrocha luz y belleza lo mires por donde los mires


En verano está quizás un poco masificado pero igualmente es un placer visitarlo. Lleva siempre la ropa de baño a mano ya que, si vas en verano, no puedes resistir la tentación de sumergirte en sus aguas turquesas.


Si es la hora de comer degusta sus famosas "focaccias": ricas, económicas y sabrosas.


CORNIGLIA:

 Es la menos concurrida de las cinco, pero creo que es un error, ya que es dueña de una gran belleza. 
Por ser la que no tiene conexión directa con el mar y por situarse a gran distancia andando de la parada del tren, los turistas suelen visitarla menos. La mejor forma de hacerlo es cogiendo el autobús en la misma estación de tren que te deja en pleno centro, sin ningún esfuerzo físico ni económico, ya que, con la Cinque Terre Card, el autobús está incluído. 
Pasea por sus calles empedradas,


visita el comercio local


y dirígete hacia su mirador para poder contemplar desde allí los pueblos de alrededor.


Precioso lugar, digno de admiración que no recomiendo que te pierdas. En realidad sí que puedes darte un baño en la playa en este pueblo. Cuando vuelvas al tren (recomiendo descender andando) sigue las indicaciones que te desvían a la playa, un poco escondida y totalmente virgen, llena de piedras por el camino, pero con las aguas más turquesas de todas. Pocos turistas, sólo lugareños.


MANAROLA:

Me apasionó este pueblo y su piscina natural. Permanecimos en él más tiempo de lo estipulado, pero quién no se deja llevar por el momento, y más en un sitio como éste.




Aguas frescas y transparentes, a los pies del pueblo, que hacen las delicias de todos lo que por allí nos encontramos.


El pueblo bien merece también una visita




RIOMAGGIORE:

El último de los pueblos y también espectacular en cuanto a belleza se refiere. 

Tiene un embarcadero que rodeándolo hacia la izquierda desemboca en una pequeña calita donde puedes refrescarte un rato.


Además es típico degustar sus cucuruchos de pescado frito que apetecen sobremanera cuando llevas todo el día sin parar.


Las cuatro personas que hemos saboreado este viaje llegamos a la conclusión de que ha valido la pena, y mucho, visitar este rincón del mundo. Lo mismo repetimos en un futuro y paseamos los senderos que se nos han quedado por hacer. De todas las maneras ha sido un placer poder compartirlo con vosotras.




¡ HASTA LA PRÓXIMA!

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domingo, 3 de julio de 2016

ESSAOUIRA

Érase una vez, en un país llamado España, cuatro amigos quería vivir una aventura fuera de casa. Tras mucho divagar decidieron poner rumbo a Essaouira (en el Norte de África), donde el mar Atlántico se divisa desde la ciudad amurallada.


Un avión desde Sevilla los llevó hasta Marrakech. Allí alquilaron un coche y pusieron rumbo a su destino. 180 kilómetros de carretera. No parece una gran distancia, pero estamos en Marruecos y hay que multiplicar casi por dos las horas de recorrido.
El camino no se hace muy pesado si tienes ansias de conocer nuevos retos y situaciones.


 Pero vamos a ver... ¿ Cómo se han subido esas cabras al árbol?
Y encima no se mueven... Eran totalmente hipnóticas...
Sigamos nuestro camino...
- ¡Para, para!- Gritó Pascale al divisar varios camellos salvajes con cara de pocos amigos.
- Vayamos a verlos- Exclamó.


Nos bajamos del coche y nos acercamos a ellos. 


Toda una experiencia teniendo en cuenta que para sacarnos la foto 
(esa que todos queremos para inmortalizar un momento único) casi peligra nuestra vida cuando los camellos avanzaron gruñendo hacia nosotros.


Tras una travesía alucinante llegamos por fin a Essaouira.
Aparcamos fuera de la Medina (dentro es imposible). Hay que añadir que es patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Entremos...





 Los comercios y las casas mayoritariamente blancas y azules adornan este impresionante lugar del mundo.

Cada detalle cuenta...
Esto es una carnicería, lo demás son tonterías...


Puestos de especias brotan de cualquier rincón...


Que tienes algún problema físico, tú tranquilo, aquí en estos botes está la solución a tus dolencias. De hecho compramos unas hierbas de eucalipto que nos han sido muy útiles este invierno.:)


El dueño del local nos lo explicaba todo, nos tenía perplejos.


Si al final él no consigue quitar el dolor de muelas no te preocupes, quizás el dentista te lo soluciones..


O un buen corte de pelo o barba. Como antiguamente, a cuchilla.. 


Perfecto para seguir explorando la ciudad.


Estos puffs nos encantaban, amontonados en las calles, a cual más genuino.

Es una ciudad muy viva y dinámica, repleta de gente donde nos sentíamos bastante seguros y confiados.


Dirijámonos ahora a sus murallas y sus cañones mirando al océano. Cita obligada para todos: turistas o autóctonos de la ciudad.


El mar, la brisa marina, la sensación de libertad... quién da más...


Quizás he llamado " brisa" a lo que era bastante viento, pero bueno, una pasada igualmente.

Frente al puerto está la fortaleza o Skala del puerto con sus famosas torres, en su interior están los mejores artesanos del país.


 Esta zona de la ciudad sirvió como escenario para el rodaje de la serie Juego de Tronos. Me encanta este lugar. 


No hay que olvidarnos de su gastronomía, como en todo el país, Marruecos disfruta de una de las cocinas más sabrosas del planeta. Nosotros visitamos el restaurante Miyame ( hay que reservar) te deja sin palabras.


En fin, un lugar para ir con amigos y hacer crecer la amistad más si cabe

No es muy caluroso, de hecho pasamos hasta un poco de frío al anochecer, y eso que fuimos en agosto. 
Gracias a los amigos por compartir estos días con nosotros


¿Qué tal si repetimos el cuento pero en otro lugar por explorar?


La pelota está ahora en vuestro tejado...:)

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