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lunes, 22 de febrero de 2016

ZUMAIA: GUIPÚZCOA

Zumaia es un municipio de la provincia de Guipúzcoa situado a la orilla del mar. Últimamente  más conocido  por una película española "Ocho Apellidos Vascos" en la que se rodó la boda de los protagonistas. 
Estando con unas amigas hospedadas en Donosti quisimos darnos el salto y visitar este idílico lugar. Está tan sólo a unos 35 kilómetros en coche.



No conocíamos mucho de este sitio, la verdad, tan sólo las imágenes que se ven en la película. Normalmente investigo sobre los lugares que voy a visitar, pero esta vez, como iba muy bien acompañada con personas que conocían el entorno, me dejé llevar.
Lo que en principio iba a ser sólo un paseo para ver la famosa ermita se convirtió en una excursión para recordar.
Localizamos rápidamente la pequeña y tranquila ermita.


 Tal como me la había imaginado. Un sitio tranquilo y  apartado que me evocaba recuerdos de mi niñez, sobre todo acompañando a mi abuela cuando las campanas del lugar llamaban a voces a sus vecinos. Aunque soy del Sur, la sensación me transportó a esos momentos, independientemente de estar en otro lugar. 


Le dimos la vuelta al santuario y aquí empezó la excursión. 
Es uno de estos lugares donde al llegar al final del camino sientes la sensación de estar contemplando el fin del mundo.
Es una zona denominada "los acantilados de Itzulun" donde por un lado se divisa la playa del mismo nombre y por el otro  la Rasa Mareal entre Deba y  Zumaia.



  Si te encuentras por la zona es imperdonable perderte el sendero que conduce al filo del acantilado. El camino es estrecho pero no peligroso, sólo hay que tener cuidado por donde pisas.


 Las vistas desde allí no tienen desperdicio, mires en la dirección que mires. Naturaleza, fuerza y vitalidad. Te sientes pequeño y a la vez contento por poder estar allí y presenciar la belleza que te rodea.


El sendero se va estrechando conforme vas llegando al final del camino. Además la roca que pisas está como laminada. Me quité los zapatos para continuar, iba más cómoda.


Por fin llegamos todos al final, al filo, al borde... No sé muy bien cómo nombrarlo pero sí cómo te  sientes al contemplar ese inmenso abismo ante ti. 


Fué un momento muy entrañable que vivimos los cinco. No dejo de pensar la cantidad de lugares increíbles que hay en España, espero descubrir muchos más. Gracias a mi familia y amigos por mostrármelo.


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jueves, 18 de febrero de 2016

PAMUKKALE,CIUDAD DE ALGODÓN: TURQUÍA

Al sudoeste de Turquía se encuentra uno de los enclaves naturales más hermosos de este país, rodeado de historia y de belleza.
Pamukkale significa "Castillo de Algodón" en Turco. 
Antes de acceder a este idílico paraje hay que atravesar la ciudad de Hierápolis (en ruinas), que fué construida en lo alto de esta blanca montaña. Este  magnífico lugar es patrimonio de la humanidad.



Data de la época Helénica hasta el principio de la época cristiana  y en su Necrópolis se encuentra uno de los cementerios más grandes y mejor conservado de la antigüedad. Lleno de sarcófagos y monumentos funerarios.


Hay partes donde se mezclan los panteones con la montaña blanca. A la vista parece nieve en polvo, pero no lo es. Impresionante el panorama.

Es pura poesía lo que es capaz de hacer la naturaleza y el hombre a la vez.


Pasado el cementerio nos adentramos a lo que fue la ciudad, sus calles adoquinadas y sus templos.


El camino desemboca en la gran montaña blanca creada por las aguas saturadas de calcita de manantiales. El paisaje es de una gran belleza. Cascadas de agua en pequeños embalses van salpicando la montaña y es imposible no sucumbir al gran panorama que estás contemplando.

 Me hubiese quedado aquí inmóvil, observando simplemente el silencio a mi alrededor.

Tenía que probarlo, caminar descalza por esas aguas mineralizadas, a pesar del frío es algo que no podía permitir perderme.
 Nos descalzamos y nos sumergimos en un mar de niebla que emanaba de la alta temperatura del agua.


¡Qué sensación, qué placer, qué momento más irrepetible!


Cuando el sol se reflejaba en la pared de sal el brillo que desprendía casi deslumbraba.



Allí mismo hay un balneario donde puedes sumergirte y nadar entre siglos de historia. Las ruinas forman parte del baño y estar disfrutando de estas aguas a la vez que estás bordeando una columna no es una experiencia de la que puedas disfrutar todos los días


Nosotros no llevábamos bañador, me arrepentí todo el viaje y cada vez que lo pienso. Si váis a disfrutar de esta experiencia no os lo olvidéis, el recuerdo será mucho más fortuito y memorable.
Tengo que volver, sigo viendo en mi memoria aquella montaña, aquella calma, incluso huelo el ambiente.



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viernes, 12 de febrero de 2016

ALKMAAR: EL MERCADO DE LOS QUESOS

Todos los viernes, en Alkmaar (Holanda), en primavera y en verano (más concretamente de abril a septiembre) se celebra uno de los mercados de quesos más importantes del mundo. 
Es el paraíso para los amantes de este manjar. 




Antiguamente sólo existía una báscula para poder pesar los miles de quesos que se exponían en el mercado para su posterior venta. Alrededor de 30000 kilos son transportados por tierra y por agua para ser pesados y catalogados.


 El espectáculo está garantizado. Recrean exactamente el mismo panorama de antaño.



Todo transcurre en la plaza Waagplein y sus alrededores. Visualizar las idas y venidas de los lugareños transportando grandes cantidades de quesos es un cuadro impresionante.


Cuando concluye este peculiar desfile, los portadores de quesos se ofrecen a pesarte en la balanza y a hacerse fotos con todo el que se lo solicita.



La verdad es que en Holanda nos encontramos gente muy hospitalaria y educada. Muy agradable el trato.
En los alrededores de la plaza continuaba el mercado. Esta vez con quesos de diferentes sabores, que podías degustar. Las sorpresas que se llevaba nuestro paladar y nuestros sentidos parecía un carnaval de sensaciones.


Quesos puros, mezclados, especiados, combinados con otros alimentos. Incluso alguien que no fuera muy amante de este producto, dudo que no estuviera tentado a probar alguna de sus variedades.

 Recuerdo a sus habitantes y sus amables sonrisas ofreciéndose para hacerse fotos (vestidos con la indumentaria tradicional) sin pedir nada a cambio.


Mencionar que la ciudad tiene mucho que ver además  de los quesos. Nosotros no pudimos disfrutarla mucho por falta de tiempo, aunque una vuelta si que nos dimos.


En fin, quien tenga ocasión de visitar Holanda, no dejéis de programar en vuestro viaje un viernes para disfrutar de este notorio espectáculo. Dudo que os arrepintais.



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lunes, 8 de febrero de 2016

CHEFCHAOUEN: EL PUEBLO AZUL. MARRUECOS

Chaoen o Chefchaouen está situado en el noroeste del país, entre las montañas del Rif, cerca de Tetuán. Es conocido como el pueblo azul de Marruecos.






Muchas de sus casas están pintadas de azul. Cuando el suelo también lo está significa que no tiene salida. Esto lo fuimos aprendiendo después de darnos la vuelta varias veces.


Es un pueblo para ser fotografiado. Cada esquina, cada rincón de su Medina (ciudad vieja, o casco antiguo) parece sacado de un cuadro.


Curiosamente, este es el lugar de Marruecos donde más agusto me he sentido. Los comerciantes no te acosan, el regateo no es tan intimista como en otras regiones del país. Te apetece estar allí y contemplar sus costumbres, su gastronomía, su artesanía, su música y su gente.
Por la Medina te puedes encontrar diferentes puestos de artesanía y visitarlos con total tranquilidad, el tiempo que necesites. Como dicen ellos: " La prisa mata amigo"


 En Chaouen se trabaja mucho la artesanía, destacando el cuero. La madera, tapicería y la cerámica también son muy elaborados.


Los diferentes colores, sus materiales y los tintes que utilizan para conseguir el producto final engrandecen el decorado y el paisaje que les rodea.





Inspeccionando la Medina fuimos a encontrarnos con una tienda que nos sorprendió por su decoración. Las sales de baño y el almizcle (que es una especie de perfume en pastilla)  eran las protagonistas. 

 Aquí os cuelgo una foto de almizcle de diferentes olores. Sirve tanto para perfumar tu cuerpo (frotándote un poco) como para la ropa.



Después de recorrer sus calles -estrechas, serpenteantes y desiguales-

fuimos a parar al lugar donde confluyen la mayoría de ellas: la plaza Uta- el Hammam. Lugar de descanso y recreo tanto para los visitantes como para los lugareños.


 Músicos interpretaban su folclore popular, con  instrumentos locales. Nos quedamos saboreando sonidos, aromas... Una cultura muy diferente a la nuestra. Nos tenían embelesados. Permanecimos allí hasta que anocheció.


En este enclave hay diferentes restaurantes con vistas a las montañas y a la plaza. La gastronomía exquisita, como en todo Marruecos.

 Cous-cous, pastela, tallines de verduras, cordero... Verdaderas delicias para el paladar. 
Estuvimos allí dos días y nos supo a poco. Estábamos descansando, disfrutando y llenándonos de cultura. 


Inspeccionamos un poco sus alrededores, aunque no lo suficiente Nos hubiese gustado hacer un poco de senderismo, pero el pueblo nos tenía tan atrapados que permanecimos en él casi todo el tiempo.


 Habíamos llegado en coche de alquiler desde Melilla (cuatro persona) y teníamos que regresar. El vehículo nos dio un poco de problema por el camino, pero las paradas técnicas que tuvimos que hacer nos sirvieron para contemplar paisajes naturales muy hermosos

¡Qué divertido y enriquecedor es viajar en grupo con personas con las que te llevas genial!

Las experiencias son más intensas y gratificantes.
Me gustaría volver a este lugar, respirar de nuevo su aire puro de montaña y empaparme de sensaciones diferentes. Quién sabe... El deseo está lanzado :) 

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