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jueves, 18 de febrero de 2016

PAMUKKALE,CIUDAD DE ALGODÓN: TURQUÍA

Al sudoeste de Turquía se encuentra uno de los enclaves naturales más hermosos de este país, rodeado de historia y de belleza.
Pamukkale significa "Castillo de Algodón" en Turco. 
Antes de acceder a este idílico paraje hay que atravesar la ciudad de Hierápolis (en ruinas), que fué construida en lo alto de esta blanca montaña. Este  magnífico lugar es patrimonio de la humanidad.



Data de la época Helénica hasta el principio de la época cristiana  y en su Necrópolis se encuentra uno de los cementerios más grandes y mejor conservado de la antigüedad. Lleno de sarcófagos y monumentos funerarios.


Hay partes donde se mezclan los panteones con la montaña blanca. A la vista parece nieve en polvo, pero no lo es. Impresionante el panorama.

Es pura poesía lo que es capaz de hacer la naturaleza y el hombre a la vez.


Pasado el cementerio nos adentramos a lo que fue la ciudad, sus calles adoquinadas y sus templos.


El camino desemboca en la gran montaña blanca creada por las aguas saturadas de calcita de manantiales. El paisaje es de una gran belleza. Cascadas de agua en pequeños embalses van salpicando la montaña y es imposible no sucumbir al gran panorama que estás contemplando.

 Me hubiese quedado aquí inmóvil, observando simplemente el silencio a mi alrededor.

Tenía que probarlo, caminar descalza por esas aguas mineralizadas, a pesar del frío es algo que no podía permitir perderme.
 Nos descalzamos y nos sumergimos en un mar de niebla que emanaba de la alta temperatura del agua.


¡Qué sensación, qué placer, qué momento más irrepetible!


Cuando el sol se reflejaba en la pared de sal el brillo que desprendía casi deslumbraba.



Allí mismo hay un balneario donde puedes sumergirte y nadar entre siglos de historia. Las ruinas forman parte del baño y estar disfrutando de estas aguas a la vez que estás bordeando una columna no es una experiencia de la que puedas disfrutar todos los días


Nosotros no llevábamos bañador, me arrepentí todo el viaje y cada vez que lo pienso. Si váis a disfrutar de esta experiencia no os lo olvidéis, el recuerdo será mucho más fortuito y memorable.
Tengo que volver, sigo viendo en mi memoria aquella montaña, aquella calma, incluso huelo el ambiente.



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