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jueves, 2 de abril de 2020

MOGÓN, UN OASIS EN JAÉN

Llevamos tres semanas confinados, intentado ayudar y proteger a nuestros seres queridos más vulnerables, quizás hasta alguno de nosotros lo sea y no lo sepa o lo es y sí lo sabe. Da igual, estamos todos a una, cuidándonos y apoyándonos. 
Ves las noticias y las cifras de víctimas suben cada día, pero también la de la solidaridad, y eso hace que cada hora que pasas sin tocar a tus seres queridos valga la pena, sí, vale la pena, ahora más que nunca necesitamos  reducir los contagios...

En casa es verdad que no podemos salir, pero hay algo dentro de mí que está al margen de este confinamiento, que se dispara con buenos momentos recreados una y otra vez... La imaginación no tiene límite y esa no entiende de fronteras ni epidemias. Es libre y cabalga a lomos de posibles deseos hechos realidad en un futuro, y disfruta saboreando lugares conocidos o que quedan por descubrir. Sí, la imaginación, que parece un juego de niños, nos llena la mirada de esperanza y esa mirada puede, como ese dichoso virus, contagiar a los que nos rodean, ese contagio sí que vale la pena.

Pues hoy me imagino que todo esto ha acabado, es fin de semana y no podemos salir de España, pero que mejor que nuestro país para disfrutar de un día inolvidable. Hace calor, es verano y queremos saciar el ardor de nuestra piel con agua fresca revitalizante. 
Nos vamos a Mogón.



Mogón es un pueblo de la provincia de Jaén situado a orillas de los ríos Guadalquivir y Aguascebas y al pie de la Sierra de las Villas.
He llegado aquí por casualidad, buscando dónde refrescarme.
Pregunto por el camino y me contestan:
- ¿No conoces la playa de la Sierra?
- ¿Cómo dice?
- Si, la piscina Natural , allí nos bañamos y el agua está fresca, viene de la montaña.
Con esa ilusión con la que me lo están diciendo no puedo dudar ni un instante en ir a comprobarlo. Quiero conocer ese lugar...



Aparcamos el coche y descubrimos esta imagen, una piscina Natural, salida como de la nada, rematada con una presa y rodeada de un paisaje abrumador.


El agua trae con ella peces diversos, tendrá una profundidad más o menos de un metro sesenta o setenta. 
No hay que pagar para entrar a disfrutar del baño, tan sólo tienes que llevar una toalla para secarte después y chanclas. No precisas de nada más.
Sus habitantes son muy acogedores, estuvimos en agosto y encima estaban en fiestas y nos trataron maravillosamente bien. Hablamos con muchos locales y disfrutamos juntos de un día inolvidable sin tener que viajar muy lejos.




Comimos en el restaurante " El MOLINILLO" a tres minutos andando, aunque había varios más por la zona. En este que nosotros entramos nos atendieron muy bien y la comida estaba deliciosa.


Vaya escapada me acabo de dar con mi imaginación. 
Sí, quizás, cuando todo esto termine volveré  a este encantador pueblo y me sumergiré en sus aguas naturales y respiraré hondo y valoraré cada momento más de lo que ya lo hacía. 
ÁNIMO A TODOS, un día menos para volver a vernos.💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💓💙💙💙💙💙💙💙💚💚💚💚💚💚💛💛💛💛💛💛💜💜💜💜💜

martes, 3 de marzo de 2020

QUÉ VER EN SIEM REAP

Ya estamos llegando a la recta final de nuestro viaje, pero ya que estamos por estos lares vamos a explorar un poco este rincón del mundo. 
La mayoría de los turistas que aterrizan en Siem Reap no reparan mucho en la ciudad, casi todo lo dedican a los templos de Angkhor, como es lógico. Sin embargo , la ciudad bien merece un día de atención.
Vayámonos al lago Tonlé Sap, al pueblo flotante de Chong Kneas a tan sólo 15 Km de Siem Reap, en tuc-tuc, por supuesto.







La mayoría de sus habitantes viven de la pesca.






Hay mucha diferencia en el nivel del agua entre la temporada seca y la húmeda. Si observáis las casas un poquito, lo que más sorprende es que están construidas sobre unos largos palos de madera. La razón es que en ocasiones el agua llega hasta el rellano de sus casas.


Hay granjas de cocodrilos que  te dejan ojiplática. ¡ Madre, si te coge uno de estos! Algunos tenían un tamaño considerable.


Es un lugar como poco especialy lleno de vida, una vida muy distinta a la nuestra, una cultura con prioridades diferentes. Contemplarlo es todo un cúmulo de sensaciones para los sentidos.











¡Cuánta curiosidad me daba!! Nuestro guía nos contó un poco sobre la sociedad del país. En Camboya, nos decía, hay mucha diferencia entre las clases sociales. De hecho sólo pueden casarse con los de su misma clase y el hombre paga como un tributo por conseguir esposa. Cuanto más guapa es la chica más dinero hay que pagar a su familia. Increíble...


Otra cosa que me llamó la atención fue que ningún miembro de la familia puede cruzar las piernas en presencia del patriarca, como signo de respeto. Estuve observando y así era.

Después de esta visita nos fuimos a comer, pero nada de restaurantes, sino como lo hacen ellos, por la carretera, en los puestos que aparecen a ambos lados.




Ahora queríamos ver su mercado.  A Álvaro les encantan y no iba a dejar de verlos.




Estas especies de sandías tienen el tamaño de mi dedo. Nunca lo había visto antes.


Y estas bolsas que parecen de regalo, que ya las había visto antes,  muy alegres y de vivos colores, parecen como si fueran para una fiesta de cumpleaños o algo así. Pues no, son tributos funerarios, para que la persona que haya fallecido se vaya al otro mundo y no le falte de nada. Incluyen hamacas, utensilios de cocina... en fin, todo lo necesario.
 Pongamos rumbo ahora al templo más famoso de la ciudad, el Wat Preh Prom Rath.





Templo budista, donde además se les educa en diferentes disciplinas. Nuestro guía fue alumno y maestro aquí. Qué lujo sus explicaciones.


Un monje nos bendijo, era alumno suyo. Antes  una parejita ofreció unos presentes por su bendición, de ahí que parezca un anuncio de refresco.


Está atardeciendo y qué mejor que ver los campos de cultivo y el sol cayendo sobre ellos.





Qué día más lleno de descubrimientos y de sensaciones. 
Pero ahora que cae la noche descubramos la ciudad y lo que ofrece cuando el sol se ha ido a dormir.


 Pub Street, la calle más viva de la ciudad. Y muy cerca sus Night Market






El día ha dado para mucho, pero antes tomémonos nuestra última cerveza camboyana.


 Entramos en el 2020 seis horas antes que en nuestro país, porque este día fue el más viejo del año.
A vuestra salud. 

sábado, 15 de febrero de 2020

LOS TEMPLOS DE ANGKHOR

Estos templos están situados en el corazón de Camboya, cerca de la ciudad de Siem Reap. Aquí se alojaron todas las capitales del Imperio Jemer .



 El  complejo estuvo   escondido entre la selva durante siglos, olvidado y envuelto entre la maleza y los árboles de esta parte del planeta. Cientos de años sin que el hombre pudiera deleitarse con uno de los rincones más increíbles del mundo. 



La ciudad perdida fue de nuevo descubierta por el francés Henry Mouhot  en 1860 mientras buscaba mariposas. Madre mía la cara que se le quedaría a este hombre al contemplar su hallazgo....

Angkhor es enorme, si te gusta explorar y empaparte de misterios y leyendas dedícale al menos tres días, no te arrepentirás, sino tienes mucho tiempo en un día intenso puedes ver lo más esencial. 
Hay tres templos imprescindibles, pero antes de visitarlos levántate muy temprano y observa como el amanecer despierta a la ciudad perdida.


Si consigues un guía en tu idioma dile que mejor os haga la visita al contrario de las agujas de reloj, para no encontrarte con los grupos de turistas. 


Una gran sensación esperar que el mundo se vaya despertando y tú mientras poder observar, como un espectador escondido,  su natural amanecer.


Desayunemos algo y crucemos las puertas a este mundo desconocido y enigmático para nosotros.



Crucemos el puente ...



Visitemos el templo de Bayón, con casi nadie, como si lo abrieran para nosotros. Este templo posee 54 torres con caras que señalan a los cuatro puntos cardinales.


Veis? Nadie. Los turistas suelen empezar por otros lugares...


Más conocido como el templo de las caras, pero ojo, no sólo os impresionarán sus torres de caras sonrientes, sino que en cada esquina, en cada lugar, talladas en la roca, encontrarás escenas de su civilización , de su vida cotidiana. 


Y encima casi nadie que perturbe la paz que allí habita...


Cómo puede existir tanto arte, tanta belleza en este mundo...



Silencio, mejor susurremos, no queremos que vengan todos todavía, dejadme un momento más en mi soledad, con mis pensamientos...



Cuántas cosas que te dejan sin palabras quedan en este mundo por descubrir...






Que no, que no me quiero ir, dejadme un poco más...




Empiezan a llegar más compañeros de viaje, habrá que dejarles su sitio, su espacio, que vivan esta experiencia como yo la he disfrutado...Despidámonos de  Bayón, sus caras y sus rincones mágicos...



Disfrutemos ahora de la Terraza de los Elefantes...







Ahora dirigimos nuestros pasos al templo Ta Prohm. 
Si algo he querido ver desde hace más de 20 años es este templo, ya que las imágenes que observaba en revistas o en páginas de internet me hacían dudar de su existencia. Para ser franca no me tragaba que algo tan fastuoso e inconcebible pudiera existir. 
- Serán fotos retocadas o decorados de películas (pensaba)... Ese templo tan prodigioso no podía conservarse...
Gran error. Existe y es mejor que lo que me imaginé.



Tanto tiempo escondido de la mano del hombre que la naturaleza hizo su trabajo, sobre todo en este templo, desconcertante y portentoso a la vez. Esas raíces intentando llegar a tierra, anclándose entre las piedras... Es magnético, no puedes cerrar la boca...












Como dirían grandes amigos: ¡¡¡¡Esto es bestial!!!! 
De aquí sí que me costó salir. Tantos años soñando con este lugar... Y es real, existe.


Esta última foto es donde se rodó la película Tomb Raider. Se ha hecho famoso el templo a raíz de la peli, aunque en mi opinión no creo le hiciera falta notoriedad.

Ahora visitemos el templo más famoso, al cual lo vimos despertar por la mañana, " Angkhor Wat", el templo religioso más grande jamás construido. Tuvo más suerte que los demás, la jungla no entró en sus dominios y pudo conservarse mucho mejor.




Nuestro magnífico guía supo llevarnos cuando apenas hubiera nadie, cuando todos comen. Otro templo casi para nosotros. Ya comeríamos después.




Ni el calor sofocante podía estropearnos aquel espectáculo.




Por favor, si existiera la teletransportación elegiría una y mil veces Angkhor.


Por muchas fotos que ponga o por mucho que lo intente expresar, nada será igual como ir a verlo y vivirlo. No dejéis de soñar.