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viernes, 4 de noviembre de 2016

LA MAGIA DE BUDAPEST

El puente de Todos los Santos he estado en Budapest, bueno, hemos estado. Busqué un combinado muy económico en agosto y quise compartirlo con gente muy especial para mí. Lo que supuso en un principio unas ocho personas se convirtieron en dieciséis. 
¡Buah, 16 PERSONAS a la hora de vuelos, equipajes, horarios, excursiones...! 
Gracias a mi compañero de viaje en todos los sentidos, esto se ha hecho posible. Él se ha encargado de los vuelos y yo de organizar los días, excursiones, horarios, contactos... Un trabajo que ha sido gratamente recompensado.
Aquí nuestra experiencia, sin desperdicio, en esta increíble ciudad.




Budapest, capital de Hungría, ciudad dividida por el río Danubio. A un lado Buda, famosa por el barrio del castillo, y al otro Pest, con su barrio judío, su impresionante Parlamento, Mercado Central y mucho más. Como dijo el escritor polaco Claudio Magris: 

" Budapest: la ciudad más hermosa del Danubio."


 Qué ver en Budapest en dos días:

Lo primero que hicimos fue una excursión de presentación de la ciudad, es decir, tomar conciencia un poco de sus sitios más emblemáticos, su estilo de vida, su historia... Para ello contacté con los free tours que me han funcionado muy bien en otros sitios de Europa. Al ser un grupo tan numeroso opté por contratar a un guía de habla hispana, que fue todo un acierto. Amable, atento y con mucha paciencia para aguantarnos (descubrebudapesttours.com).

Atravesamos el puente de las cadenas dirigiéndonos a Pest


 Contemplamos la basílica de San Esteban ( Iglesia más grande de Budapest)


 El Palacio Gresham


la calle Vaci, llena de comercios... Todo aderezado con historias y sucesos de la ciudad. 
Tenéis que encontrar este duendecillo, al pie del río. Tocar sus rodillas dan suerte (desde luego desgastadas de tanto frotarlas están :)) 

Recorrer su estación de metro, la segunda más antigua del mundo
(la primera está en Londres)


Y no perderse por nada del mundo (lo que más nos sorprendió ese día) el Bastión de los pescadores (en lo alto de la colina ya en Buda de nuevo). Puedes ascender por el funicular, pero no merece la pena, la subida es bastante sencilla, hay  un sendero fácil y cómodo con unas vistas impresionantes.


Todo para llegar a esta plaza, con su Iglesia de Matías y su increíble tejado de colores, protegida por la mirada siempre fija de Esteban I a caballo.

Recréate en este lugar, no tiene desperdicio. El mirador es de una belleza sin igual, con sus siete torres recordando a las siete tribus fundadoras de Hungría. 





Quítate la sonrisa de la cara si puedes..,


difícil, muy difícil, al contrario, deja volar tu imaginación y créete por un instante que todo va bien... y BAILA...


Si tienes tiempo deja que el sol se vaya poco a poco y observa el contraste de las luces del ocaso sobre el Danubio...


Al caer la noche, temprano aún, fuimos a recorrer los laberintos del castillo, bajo tierra. Si vas a las seis de la tarde apagan todas las luces y simplemente te dan un candil de aceite para que te orientes


No es nada terrorífico ni nada de eso, pero en vísperas de todos los santos y albergando allí la supuesta tumba de Drácula, puedes montarte una película de misterio... todo es cuestión de inventar...


También te recomiendo que  visites el hospital de la Roca en los subterráneos del castillo, más histórico e impactante, los profesores entran gratis.
Terminamos en el barrio judío degustando su famosa sopa goulash


y por supuesto unas cervecitas para hidratarnos después de estar reventados de tanto andar :)

El segundo día volvimos a madrugar y a quedar con nuestro guía del día anterior, esta vez para dar un paseo más profundo por el barrio judío de Pest.
La primera parada fue en su Sinagoga, la segunda más grande del mundo (la primera está en Nueva York)




Merece la pena visitarla, aunque nosotros por falta de tiempo no nos detuvimos demasiado. Hay que deleitarse con el árbol de la vida que se encuentra a la espalda de la Sinagoga, es una especie de sauce llorón. En cada una de sus hojas están grabadas los nombres de muchas de las personas que fallecieron en la guerra. Increíble homenaje a ellos.




Seguimos paseando por el barrio donde nuestro guía nos contó muchos sucesos de la guerra y el porqué de los edificios en ruinas y la época del Holocausto. Ufff, duro, pero conocer la historia nos hace identificarnos más si cabe con nuestros vecinos europeos.
Continuamos por la Avenida Andrassy, la calle más bonita de la ciudad y visitamos su ópera. ( Según dicen la más bella de Europa) Cada día hay un tour en español a las tres y a las cuatro de la tarde, vale la pena hacerlo.



Por fin dirigimos nuestros pasos al Parlamento. 


El más bello de Europa, el más representativo de Budapest y de los edificios más famosos de nuestro continente.


No pudimos encontrar entradas por ser puente, lo haremos si por casualidad volvemos a esta increíble ciudad.
Aquí nos detuvimos un buen rato, saludamos a sus guardias

y nos recreamos en sus jardines, a orillas del río





Más tarde dirigimos nuestros pasos de nuevo al río buscando la escultura de los zapatos, una de los paisajes que más ganas tenía de ver


Al parecer son réplicas de los zapatos de las personas que arrojaban al río. Una barbarie que queda en nuestras retinas a través de esta escultura.
Hora de comer, vayámonos al Mercado Central, aquí se puede degustar comida típica Húngara y llevarte algún recuerdo de su artesanía.



Pero no podemos comer mucho, hay mucho que ver aún, y la siguiente parada es en uno de sus más famosos balnearios.  El balneario Szechenyi es el más grande de la ciudad. Estuve dudando entre acudir a éste o al Guellert, al final me decanté por el primero y fue una de las mejores experiencias del viaje. Cogimos la entrada sin colas de internet, por dos euros más accedes casi directamente, un total de 16 euros (sin tiempos, puedes estar todo el día)


Nuestras caras de sorpresa la mantuvimos bastante tiempo. Nos bañamos al anochecer, en el exterior, con una temperatura del agua más que gustosa, todos juntos como niños el día de Navidad, nuestros ojos brillaban y de nuevo recuperamos la sensación infantil de que todo es posible...



Aún tenía preparado para este grupo, mi grupo, una última sorpresa, la magia de Budapest era ya innegable. 
Nos fuimos al Danubio, a embarcarnos  de noche, para ver lo que habíamos recorrido a pie durante estos dos intensos días pero esta vez desde las aguas no muy azules de este río, aunque a esta altura de la película estoy por asegurar que sí, el Danubio es azul, y si no lo es al principio, cuando permanezcas en la ciudad un par de días podrás ver ese azul tan intenso que describía Strauss en su composición. Date tiempo y verás. Sí, el Danubio es muy azul...


Terminamos la noche en uno de sus bares en ruina,




bailando sin parar (visitadlos, no tienen desperdicio) porque qué es la vida si en ella no bailas...
Gracias a todos por seguirnos en nuestras locuras, no sabíamos si podíamos llevar un grupo tan grande y ha sido todo un placer viajar con vosotros.


Nos vemos pronto.

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2 comentarios:

  1. Muchas gracias por compartir vuestra visita Ana!! Me has ayudado mucho a organizar el mío.. que ganas!! Me han encantado las fotos :)

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    Respuestas
    1. Muchas gracias a ti, si ayudo en algo es maravilloso, disfruta mucho tu viaje!!😄😄😄😄

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