Translate

martes, 30 de mayo de 2017

LOS MEJORES PUEBLOS Y RINCONES DE LA BRETAÑA FRANCESA

Es curioso, cada vez que me dirijo a un sitio nuevo intento buscar toda la información posible: qué ver, comer, explorar... 
Cuando organicé este viaje no encontré muchas reseñas, tan sólo una decena de páginas y blogs (normalmente localizo más de cien). 
- Quizás es que no hay mucho que ver allí -llegué a pensar... 😏😏😏😏😏😏😏-.

Qué ignorante me sentí al comprobar con mis propios ojos los secretos y rincones que guarda esta gran región.😲😲😲😲😲😲😲😲 Una explosión de posibilidades para todos los sentidos.


Hay mucho más de lo que aquí voy a mostrar, pero esta entrada puede ser un buen comienzo. Apúntate este viaje, no te defraudará.

Partiendo de Rennes, que es la capital de la Bretaña, nos dirigimos a ver una espectacular playa situada en Saint-Cast-Le Guildo.


Famosa por su criadero de mejillones.


Espectacular. Si sigues un sendero situado a la derecha de un kilómetro aproximadamente llegas a esta maravilla de la naturaleza.


Arena fina, grandes mareas, paz y tranquilidad.


 Entre el paseo, el paisaje y la buena compañía ya empezábamos a enamorarnos de esta región, pero ojo, aún queda mucho por ver...😉

Nuestra siguiente parada fue en:

 DINAN.

Ciudad que embriaga al visitante por su arquitectura medieval: casas, torres y castillos que desembocan en un embarcadero de ensueño. 







Una calle expuesta en cuesta, serpenteante y llena de edificaciones de cuento, decora el corazón de esta radiante ciudad.






 Para los golosos hay una gran recompensa al llegar al final:






Una pastelería que ofrece el dulce típico de la región con su ingrediente más utilizado: la mantequilla.
El embarcadero no es menos gustoso.


Puedes alquilar una embarcación a motor sin necesidad de licencia y,  tripulándolo tú mismo, inspeccionar la zona (tarifa por horas).





A la vez que te diviertes observas desde el río la grandiosidad de esta ciudad.






FOUGÉRES:

Otro lugar con encanto que no os podéis perder. Su castillo medieval del S.X, su jardín panorámico y sus calles embellecidas con casas de antaño bien merecen ser admiradas.






 El castillo es justo como te imaginabas de niño como sería... 







 Si a esto le añades el jardín, pues poco más hay que decir..




VITRÉ:

 Famosa por sus calles empedradas y su centro histórico medieval.
A esta altura del viaje estábamos más que sorprendidos de no encontrar muchos turistas. Tranquilidad y bienestar.








 Por supuesto también posee su castillo...


JOSSELIN:

Otro pueblo de cuento con apenas dos mil habitantes en el corazón de la Bretaña.




Si es que tanta belleza no se puede aguantar...


ROCHEFORT EN TERRE:

Visto lo visto estaba pensando que nada me podía sorprender ya, pues no, llegó Rochefort En Terre, catalogada como uno de los pueblos más bellos de Francia.










Una imagen vale más que mil palabras...

VANNES:

Mucho más grande que los anteriores pueblos, me sorprendió menos, más colapsada de turismo pero igualmente bella. Su centro histórico muestra las casas más típicas de la región. Merece la pena verlas.





LOCRONAN:

El pueblo de piedra. 
El tiempo se detiene, la vida se calma y la dureza de la roca te roza los sentidos. Otro de los pueblos más increíbles del país.








Un profundo suspiro desvela la grandeza de este enclave. 

Estoy llegando al final, o al principio, porque sé que me queda mucho por descubrir de esta tierra de leyendas, caballeros, templarios, magos renombrados y gente sencilla y de gran corazón.

 Como colofón, mostraros la COSTA DE GRANITO ROSA.






  Gracias como siempre a todos los que me acompañan en mis ganas de ver el mundo 




Pero sobre todo agradecer la hospitalidad de nuestros amigos bretones que me hacen sentir, siempre que los visito, como en casa. Millones de gracias por ser como sois. Os adoro. 

No dejéis de soñar.




viernes, 21 de abril de 2017

EL MONT SAINT MICHEL: FRANCIA

El Mont Saint Michel es uno de los lugares más espectaculares de Francia. Es conocido como "La Maravilla". Situado entre la frontera de la región de Bretaña y Normandía. Víctor Hugo dijo de él que era para Francia lo que las Pirámides para Egipto. Un espectáculo sin igual rodeado de enigmas y misterios que aún, hoy en día, conserva su halo de magia y espiritualidad.



Cuenta la leyenda que todo comenzó con un sueño, recurrente y obsesivo del Arzobispo de Avranches en  donde el Arcángel San Miguel se le aparecía y le mandaba construir una Iglesia en ese lugar dedicada a él. A raíz de su construcción se convirtió en sitio de peregrinación durante siglos.


La arquitectura es tan poderosa como la naturaleza que la rodea, ya que hay dos grandes mareas que hacen casi impenetrable el acceso a esta Abadía. 


Hoy en día una gran carretera, a modo de puente, llega  hasta la entrada principal, pero es casi el único modo de poder acceder.
Con la marea baja se pueden hacer algunos circuitos organizados por los alrededores. No hacedlo por vuestra cuenta, ya que existen varias zonas con arenas movedizas y además la marea es muy traicionera porque, como cuenta  la leyenda, sube a la velocidad de cien caballos galopando.


Lo más cómodo es ir en coche y aparcar en los parkings habilitados a las afueras (a dos km y medio más o menos) y montarte en los autobuses gratuitos que te dejan a unos 400 metros de distancia. También puedes ir a pie desde el parking o pillarte una especie de coche de caballo al estilo medieval.


 Acceder al pueblecito es gratuito. Está repleto de restaurantes y tiendas de recuerdos, todo perfectamente conservado y rehabilitado.




Hoy por hoy muy concurrido en cualquier estación, a no ser que el día se levante muy ventoso, traicionero y con lluvia torrencial, entonces, quizás puedas verlo más tranquilo. Esto me pasó en mi tercera visita, la diferencia es abismal.





Donde hay que pagar es en la entrada a la Abadía (10 euros). El camino para alcanzarla está repleto de escaleras, cuestas y bonitos paisajes.










A cada paso que das más se apodera de ti ese halo misterioso del que hablaba al comienzo. Subes y subes... pero  tus pensamientos... bajan y bajan. Sólo deseas averiguar qué esconde esa Abadía...


Después de hacer cola consigues entrar... Aunque si vas el día del diluvio universal entras directamente.










Siglo y Siglos de historia encerrados tras las piedras avejentadas, pero firmes de esta ingeniería de la arquitectura.












El descenso no es menos impresionante.






Cada rincón es poético...






Además, si vas en primavera, súmale el color y el aroma de las flores.


Pero si vas en invierno añádele más aún la sensación de misterio, la bruma en sus calles, el viento que arrecia y te hace percibir de forma más intensa cómo se vivía en ese lugar, tú eliges.





Verdaderamente un sitio que no deja indiferente a nadie...
Tras la contemplación vuelve al bullicio de sus calles empedradas...




Es aquí cuando comentas a las grandes personas con las que has podido disfrutar de este momento:
- Tengo que volver con mi hermana.. o con todas las personas que deseas que no se lo pierdan... Porque no hay nada como compartir..
Sí, es un sitio para volver.




 Gracias como siempre a las personas que me acompañan en estas aventuras, sin vosotros no sería ni de lejos lo mismo.